Fournier - Ruedo (Baraja Española)
Esta es la segunda parte de la reseña de la serie Ruedo de Fournier. En la entrada anterior ya hablamos de la historia y los problemas ergonómicos de los naipes circulares, por lo que no nos detendremos en esos puntos; recomiendo su lectura para contextualizar mejor lo que desarrollaremos aquí. Hoy nos toca ver la otra cara de la moneda: el modelo Ruedo en su versión de baraja española.
Solo he de reiterar que esta baraja, a diferencia de su hermana, ha
tenido la fortuna de estar en producción por medio siglo, desde 1972 hasta
2022, manteniendo constantes los diseños de los naipes, pero con una gran
variedad de dorsos, algunos publicitarios. La que veremos hoy es posiblemente
una de las últimas iteraciones antes de ser
descatalogada.
Al igual que en la versión inglesa, los
dibujos de la Ruedo española se reconocen instantáneamente, en este
caso como los de la Fournier Nº1, con su icónico
patrón castellano, aunque, una vez más, adaptado a la forma circular.
Una diferencia pequeña, pero que considero significativa, es que en esta
versión vemos cuatro índices numerales acompañados de miniaturas de los
símbolos de cada palo, frente a los cinco de la anterior. Quizá en la versión
inglesa se incluyó uno más para evitar rotar de más las cartas durante las
partidas, o quizá sea simplemente una decisión estética.
Es un
deleite ver los bastos y las espadas, especialmente en las
cartas más altas, ya que, al tener formas elongadas y estar dispuestas de
manera radial, recuerdan un poco a ruedas de carro o bicicletas (algo
que no veíamos en la versión inglesa por razones obvias). También es llamativo
que en los bastos se haya utilizado predominantemente el color
verde, a diferencia de la versión tradicional, donde vemos algunos
rojos. Es posible que se trate de una concesión para evitar asimetrías
que pudieran resultar disonantes en esta disposición.
Las figuras,
al igual que los índices, se repiten cuatro veces formando una cruz, en
lugar de las cinco de la versión de póker. En este caso, el efecto
caleidoscópico que vemos en la otra baraja se encuentra atenuado, ya
que en la versión española hay transiciones de color más suaves y, lo que es
más importante, menos ángulos, con líneas más curvas y delicadas. Si bien la
ejecución es excelente, no saltan tanto a la vista, perdiendo parcialmente el
factor de impacto del modelo inglés.
En el dorso vemos un diseño
inspirado en los mandalas hindúes con tonos azules, rojos y amarillos,
una geometría que encaja a las mil maravillas con la forma circular de las
cartas. Es la guinda del pastel en este mazo y le da un aire exquisito, justo
el aspecto donde el modelo inglés se quedaba bastante corto.
En
conclusión, ambas barajas tienen sus puntos fuertes y flojos, si bien creo
que, de manera global, la versión española está mejor lograda, aunque no por
mucho. Quizá este sea el motivo por el cual haya sobrevivido, mientras la otra
quedó prácticamente olvidada en un rincón del pasado.
Oros
Copas
Espadas
Bastos
Dorso y Comodín

Comentarios
Publicar un comentario