Fournier - Nº 39 "Marca Titi" (Ejemplar de 1962 + Comparativa)
Recientemente he adquirido una copia relativamente antigua de la
Nº 39 "Marca Titi" de Fournier, que ya hemos analizado en una
entrada previa, tratándose en ese caso de una edición moderna. Me ha parecido una
pena no compartirla solo por el hecho de estar repetida, ya que hay
diferencias entre ambas que me han parecido interesantes.
He
decidido postergar brevemente el calendario previsto e incluir esta, ya que se
trata de un caso especial. Es posible que esta entrada se sienta algo
más árida de lo habitual, ya que soltaré muchos números y medidas, que incluyo
para poder establecer las diferencias de la manera más objetiva posible.
Como
he indicado en la entrada principal, este modelo se encuentra en el catálogo
de Fournier al menos desde la década de 1930. En el
5 de Espadas de nuestro ejemplar se puede observar el
timbre fiscal correspondiente al periodo de 1956 a 1964,
así como el código numérico (posiblemente control de calidad interno)
72962, que puede corresponder a la fecha de fabricación, si bien he
visto códigos similares en otras barajas en las que claramente
no es el caso. Por lo tanto, se trata de un mazo de entre finales de
los 50 y principios de los 60, y por motivos de simplicidad, digamos que se
trata del año 1962.
La baraja moderna que hemos visto
previamente tiene la inscripción © 2023 en el dorso de la carta de
presentación incluida, que sitúa su fecha de fabricación
no antes de dicho año.
Veamos ahora las diferencias que más medio siglo de evolución tecnológica han supuesto sobre un producto que en principio es el mismo.
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Para empezar, incluyo una breve sección de materiales y métodos. He medido las tres dimensiones de diez cartas de cada mazo, para ello he utilizado una regla con divisiones de 0,5 mm y un calibre digital. También he pesado diez cartas de cada mazo con una báscula digital de precisión.
Pasamos a continuación a citar los resultados de las mediciones:
Y ahora la mejor parte, el análisis de los datos. Lo más llamativo es
la paradoja de la densidad. La baraja de 1962 es más
gruesa pero más ligera y la de 2023 es más
fina pero más pesada. Esto indica que la cartulina actual es
mucho más densa y compacta que la de los años 60. Es probable que el
tratamiento del alma del papel y las capas de barniz moderno aporten ese peso
extra a pesar de reducir el espesor.
La baraja moderna es
asombrosamente uniforme. Casi todas las cartas pesan lo mismo, y vemos
una tolerancia de apenas 0,2 mm en el corte. En 1962, la variabilidad
era bastante mayor, tanto en peso como en dimensiones.
Con estos
datos se deduce algo que se confirma empíricamente al manipularlas. La
baraja de 1962 se siente más "esponjosa" o flexible debido a ese mayor
grosor con menor peso, mientras que la nueva es más rígida y
"metálica". Además, ese peso extra de la moderna, pese a su menor
espesor, se manifiesta también en el plano acústico. Al dejar caer las
cartas sobre el tapete o al barajar, la de 2023 emite un clack seco y
rotundo, casi cristalino. En cambio, la de 1962 tiene un sonido más sordo, un
golpe más aterciopelado que delata una estructura de fibras menos
compacta, pero con más carácter orgánico.
También debo señalar que
es probable que parte de la ligereza de la baraja de 1962 se deba a la
evaporación. El papel es un material orgánico que respira; en 60 años,
las fibras de celulosa pierden casi toda su humedad residual, volviéndose más
ligeras y quebradizas.
Por último, esa diferencia de
tolerancia (± 0,5 mm frente a ± 0,2 mm) cuenta una historia sobre las
máquinas de la fábrica de Vitoria. En 1962, lo más probable es que se usaran
guillotinas de presión que cortaban tacos enteros de pliegos. Eso
siempre genera una ligera desviación. En la actualidad, el corte es por
troquel individual o láser, lo que explica esa precisión. Al
poner el mazo de 1962 de canto, se puede ver que es "irregularmente
encantador", mientras que el nuevo parece un bloque sólido de mármol,
ofreciendo ambos un tipo distinto de deleite.
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Ahora pasamos al apartado visual. Lo primero que llama la
atención es el color de fondo de las cartas, con un blanco puro en las
nuevas y un tono tirando a hueso en las antiguas, que si bien se debe
en parte a la formación de pátina por el paso del tiempo, la
homogeneidad del color sugiere que, incluso recién salidas de la fábrica, las
cartas de 1962 poseían una calidez que el "blanco hospital" moderno —altamente
tratado con blanqueadores químicos— ha perdido.
Los colores de la versión moderna están mucho más saturados que en la antigua. Sin embargo, aunque a primera vista pudiera parecer que son también más sólidos y homogéneos, al observar detenidamente la de 1962 comprobamos que no es así. Si bien sus tonos están algo más apagados, presentan una consistencia extraordinaria que se mantiene incluso bajo magnificación. Al igual que sucede con la cartulina, esta uniformidad me induce a pensar que, más que una consecuencia del envejecimiento (que también juega su parte), se trata de una diferencia fundamental en la composición y concentración de los tintes utilizados hace sesenta años.
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Las diferencias táctiles y visuales gruesas se pueden
inferir con lo que hemos expuesto arriba, pero quiero hacer algunos
incisos. La baraja antigua tiene un acabado mate muy sólido que,
visualmente, da la impresión de que las cartas pudieran ser ásperas al tacto.
Nada más lejos de la realidad: son sorprendentemente suaves y con un
desliz más que aceptable.
Si tuviera que mencionar una
deficiencia de estos naipes, sería que la cartulina tiene
"memoria"; si no somos cuidadosos, se deforman con relativa facilidad
al manipularlas (aunque, seamos sinceros, este no es un mazo con el que
jugaremos un torneo de mus). El excelente acabado satinado y el desliz
ridículamente bueno de la baraja moderna ya los mencioné en la entrada
previa; es lo esperable de una baraja de Fournier hoy en día, y lo repito aquí
solo para establecer el contraste en el contexto de la comparativa.
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Nota final: No sé si se me ha ido un poco la pinza con esta
entrada, ya que para ser una "simple comparativa" es la más larga que he
escrito hasta la fecha. Sin embargo, he disfrutado mucho escribiéndola y
espero que a los lectores del blog les resulte igualmente agradable leerla.
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