Imprenta Estatal de Leningrado - Baraja de la Cultura Maya
INTRODUCCIÓN Y CONTEXTO HISTÓRICO.
Hay un misticismo especial en un objeto venido de tierras lejanas y de
tiempos que, sin ser necesariamente remotos, se sienten muy
distantes de nuestra realidad cotidiana. Este es el caso del ejemplar
que veremos hoy: una baraja fabricada en la Unión Soviética durante sus
últimos estertores y que cuenta con el interés adicional —casi paradójico— de
plasmar una cuidada temática sobre la
América precolombina.
He utilizado la denominación de
Imprenta Estatal de Leningrado en el título por su brevedad y porque es
una descripción muy similar a la que emplea el catálogo del
Museo Fournier en sus ejemplares. Sin embargo, este nombre no es
exacto, por lo que conviene dar un breve repaso a su trayectoria para
contextualizarlo.
Fundada en 1817 como
Fábrica Imperial de Naipes, esta institución tuvo una larga historia
que sobrevivió a la revolución bolchevique y, posteriormente, a la
caída de la Unión Soviética, manteniendo
un monopolio sobre la producción de naipes durante gran parte
de su existencia. Tras la instauración del gobierno comunista pasó por varios
nombres, hasta adoptar el de Ленинградский комбинат цветной печати (Leningradskiy Kombinat Tsvetnoy Pechati), cuya traducción aproximada sería
Complejo de Impresión a Color de Leningrado. El nombre histórico real
Fábrica Estatal de Naipes — el que más se aproxima al utilizado por el
museo— solo estuvo vigente entre 1918 y 1935. Por tanto,
utilizar la designación de Imprenta Estatal de Leningrado es un
anacronismo (o siendo puristas, directamente un error) para este ejemplar de
finales de la década de los 80.
Dicho esto, el lector comprenderá
también que la simplicidad de nuestra fórmula comercial «Marca y Modelo» pierde el sentido en una sociedad donde el marketing y la
propiedad privada (física o intelectual) carecían de significado. De
hecho, «Baraja de la Cultura Maya» es una etiqueta incompleta; la caja
no muestra un título, sino una declaración de intenciones en toda regla:
«Cartas de juego diseñadas por el artista V. M. Sveshnikov sobre el tema
de la Antigua Cultura Maya».
Además de revelar la autoría, la caja es una mina de datos
burocráticos. Destaca la especificación АТЛАСНЫЕ (Atlasnye) o
«Satinadas», que originalmente hacía referencia a un acabado de gama
alta dentro de los estándares soviéticos. También se detalla, entre otras
cosas, el desglose del precio regulado por el Estado: 2 rublos por el
mazo y 2 kópeks adicionales por los dos calendarios de bolsillo
incluidos.
ORIGEN DEL DISEÑO Y CRONOLOGÍA.
Por fin, tras este preámbulo de formalidades dignas del Politburó,
podemos empezar a hablar de nuestro ejemplar del día.
Para entender
cómo un artista en la gélida Leningrado encontró una fuente de
inspiración en esta antigua civilización mesoamericana, hay que
contrastar datos de fuentes que a veces parecen desafiarse. Por un lado, los
registros de la Unión de Artistas de la URSS apuntan a que
Sveshnikov concibió originalmente estos diseños (o unos muy similares)
como un proyecto de recuerdos para las Olimpiadas de México de
1968, un evento donde la delegación soviética volcó un gran esfuerzo de
representación cultural. Por otro lado, catálogos internacionales como el de
World of Playing Cards (WoPC) fechan la primera edición impresa de la
baraja en 1975.
No podemos decir de manera concluyente que
se trate de una contradicción, ya que esta horquilla temporal podría ser un
ejemplo del ritmo propio de la planificación estatal soviética: un trabajo de
investigación artística nacido por el interés olímpico del 68 que tardó siete
años en superar las aprobaciones burocráticas para entrar, por fin, en las
prensas de Leningrado en 1975.
Existe, además, un factor
académico que explica esta fascinación rusa por la cultura maya: la
figura de Yuri Knorozov. Este lingüista e intelectual soviético fue el
hombre que, en los años 50 y desde su despacho en Leningrado, logró descifrar
la clave fonética de los glifos (más precisamente logogramas) de
la escritura maya, una hazaña que en Occidente se consideraba
imposible.
ANÁLISIS ICONOGRÁFICO Y VISUAL.
El trabajo de Sveshnikov nace de ese orgullo histórico, y
demuestra un profundo estudio arqueológico previo. De hecho, su rigor es tal
que los marcos ornamentales que decoran los laterales de varios naipes no son
simples filigranas: se trata de reproducciones de las inscripciones del
calendario sagrado Tzolk'in.
Las figuras abandonan cualquier vestigio del patrón estándar
europeo para transformarse en nobles y deidades de la
élite mesoamericana. Los reyes y damas se visten con
capas que emulan la piel de jaguar y portan elaborados atuendos y
adornos. Destaca además el sutil detalle de sus frentes aplanadas, una
fiel reproducción de la deformación craneal que denotaba
alto estatus.
Por su parte, en el as de picas la
representación del palo está enmarcada por una elaborada y estilizada
Serpiente Emplumada (Kukulkán), mientras que el
as de tréboles presenta una composición geométrica circular inspirada
en un escudo de guerra tradicional o chimalli. El mazo se completa con dos comodines que juegan con la dualidad de
la naturaleza y el hombre: uno de color rojo con aspecto de
guerrero, y otro de líneas fluidas en tono azul asociado al
viento y al agua.
MATERIALES, ACABADOS Y DETALLES TÉCNICOS.
Para comenzar el análisis material del mazo, es imprescindible detenerse
en los índices, que prescinden de la nomenclatura internacional para
adoptar el alfabeto cirílico. La correspondencia y traducción literal
de estas siglas es la siguiente:
- Т – Туз (Tuz): As
- К – Король (Korol): Rey
- Д – Дама (Dama): Dama / Reina
- В – Валет (Valet): Jota/Sota
Además de los naipes, el conjunto incluye dos cartas adicionales
idénticas que contienen el calendario del año 1989. Este
elemento promocional y utilitario coincide plenamente con los
marcajes que analizamos en la caja y termina de situar
cronológicamente la circulación de este ejemplar a finales de la década de los
80.
Por otro lado, la especificación «Satinada»
(Atlasnye) de la caja describe perfectamente el acabado de los naipes,
el cual esconde un detalle de fabricación muy curioso. Al incidir la luz en
determinados ángulos sobre la superficie, se aprecia un patrón de
líneas verticales relativamente regulares cuya distribución recuerda a la
veta de la madera. Aunque este efecto es invisible en los escaneos
planos debido a la iluminación, en la fotografía adjunta a continuación se
puede visualizar con claridad.
Este hallazgo me pareció intrigante. En un principio, consideré que podría tratarse de un gofrado o tratamiento textil de la propia cartulina para darle un tacto texturizado. Sin embargo, a falta de información fidedigna, los indicios apuntan a una causa distinta: con mayor probabilidad se trata de estriaciones sobre una gruesa capa de laca protectora, es decir, marcas de arrastre que dejaron los rodillos o cepillos mecánicos al distribuir el barniz en la imprenta. Esta hipótesis se refuerza por dos factores: al tacto las cartas se sienten muy lisas, y al examinarlas bajo la lupa se observa que estos «surcos» son meras marcas superficiales en el lacado, sin la profundidad necesaria como para estar grabadas en el alma de cartulina. Un acabado que, además, está más en la línea de lo que esperaríamos en procesos industriales de finales de la era soviética.
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Picas
Corazones
Tréboles
Diamantes
Dorso, Comodines y Calendario
Caja


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