Mas Reynals (Suministros Jimasa) - Baraja Española «Colección» - Ref. 1205
INTRODUCCIÓN
Con esta entrada iniciamos el análisis de la línea «Colección» de la firma catalana Suministros Jimasa (antigua Mas Reynals). Una serie que consta de dos barajas sumamente interesantes, al tratarse en realidad de un par de «reediciones silenciosas» de mazos de principios del siglo XX de la casa Juan Roura —que hemos examinado previamente—, lanzados al mercado sin ningún tipo de pompa, y casi como un secreto a voces.
DATOS DE IDENTIFICACIÓN
Fieles a su habitual caos de identidad, la marca vuelve a solapar sus denominaciones. El estuche viene firmado por Suministros Jimasa, mientras que en algunas cartas se mantiene el sello original de Mas Reynals, dejando fuera de la ecuación —al fin— el nombre de Varitemas. Como hemos mencionado, este mazo forma parte de la línea «Colección», con la referencia 1205 y denominado simplemente «Baraja Española».
DISEÑO E IMPRESIÓN
Es una baraja española de patrón Castellano cuyos dibujos son los mismos que vemos en La Hispano Americana № 21 de Juan Roura, y podríamos dejarlo ahí. Sin embargo, se nos presenta una oportunidad única para observar, lado a lado, las diferencias entre una reproducción moderna y un mazo de casi un siglo de antigüedad.
He de decir que me ha sorprendido la ejecución de Suministros Jimasa en este ejemplar. Los trazos y colores se han transmitido de manera extremadamente fiel al original, hasta el punto de que resulta difícil diferenciarlos a simple vista. Las únicas variaciones patentes son la desaparición de las leyendas originales en favor de nuevas inscripciones que hacen referencia al actual fabricante.
Se ha mantenido incluso el diseño del dorso y de los comodines. En estos últimos todavía podemos observar los grabados originales de la marca La Hispano Americana de Roura —un par de planetas enmarcados por columnas— así como la inscripción «Fundada», donde simplemente se ha sustituido el año original de 1872 por 1985, fecha en la que se estableció Mas Reynals.
Examinando ambos mazos bajo magnificación aparecen, además, detalles sumamente interesantes. Lo primero que salta a la vista es la completa ausencia de entramado de semitonos —las habituales «rosetas» de impresión— en el original de Roura, las cuales sí son perfectamente visibles en la versión de Jimasa, delatando el uso de técnicas modernas de offset en esta última.
Asimismo, resulta fascinante observar que en la baraja antigua, si bien los tonos son sólidos y homogéneos, se aprecia un sutil realce de pigmento en los contornos y en las áreas de transición cromática, siendo algo más pronunciado entre el verde y el amarillo. Este efecto, que recuerda vagamente a las manchas de café, es el que me lleva a pensar que la técnica empleada en el mazo de Roura fue la cromolitografía, antes que cualquier proceso primitivo de offset.
Lo más sorprendente es que estos pequeños artefactos microscópicos se han transmitido también al mazo moderno, y aunque quedan algo camuflados por el puntillado del offset, saltan a la vista al comparar ambas barajas de forma directa.
PECULIARIDADES DEL PROCESO DE PRODUCCIÓN
Hasta ahora hemos visto la excelente ejecución de Suministros Jimasa en este ejemplar, desvelando un proceso de escaneado y digitalización de muy alta resolución con una impecable transmisión digital para su posterior impresión por métodos modernos. No obstante, no todo es perfecto.
Al llegar a los ochos y los nueves el pulcro trabajo se desmonta, al menos parcialmente. Mi mazo original de Roura consta de 40 cartas y, al no localizar ninguna versión de 50, todo parece indicar que el equipo de diseño se topó con el mismo problema y decidió «hacer trampa» para estirar la baraja.
El hilo del que tirar, y lo que me llevó a examinar estos naipes con mayor escrutinio, fue un descuido garrafal: se les olvidó incluir las pintas. En los ochos y nueves de copas, espadas y bastos, el recuadro es continuo como en el palo de oros, un error propio de quien no está familiarizado con los estándares de la baraja española.
Esto me llevó a mirar bajo la lupa, y he concluido que han utilizado otras cartas —principalmente los cincos y los sietes originales— para «crear» digitalmente los ochos y los nueves. Las imperfecciones de la impresión artesanal antigua se repiten de forma idéntica, al píxel en estas cartas, algo especialmente evidente en el palo de bastos. Lo que parece indicar que se han clonado los símbolos originales de Roura, reordenándolos y alterando levemente su tamaño para fabricar las cartas que faltaban.
Es una pena, porque si no hubieran conseguido un mazo original de 50 cartas para reproducirlo fielmente, les habría bastado con lanzar una baraja de 40. Nadie les hubiera reprochado nada y habrían quedado con una reproducción perfecta de un mazo histórico, a la altura de cualquier reedición de Fournier u otras casas de renombre.
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Oros
Copas
Espadas
Bastos
Dorso y Comodines
Caja




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