Waddingtons - Rondo

INTRODUCCIÓN Y DATOS DE IDENTIFICACIÓN

Hoy nos apartamos de la geometría habitual para examinar una baraja redonda producida por la histórica casa británica Waddingtons. Se trata de un mazo de póker que luce el patrón angloamericano estándar, con la salvedad de sustituir el soporte rectangular tradicional por un formato circular.

La firma inglesa introdujo esta peculiar línea hacia 1929 bajo la denominación comercial «Cir-Q-Lar». Con el paso de los años, el producto fue rebautizado como «Rondo», incorporando habitualmente en sus estuches la leyenda explicativa «Circular Playing Cards» (Naipes Circulares).

El ejemplar que analizamos en esta ocasión se sitúa con bastante probabilidad en torno a los años 50 tras contrastarlo con piezas documentadas en colecciones privadas y registros de comercio especializado. Nuestro conjunto destaca además por su presentación: un estuche cilíndrico de cuero que alberga dos mazos, separados entre sí por una pieza metálica con forma de cuenco. Las únicas inscripciones que figuran en el exterior son las escuetas referencias «Playing Cards» (Naipes), «Real Hide» (Piel Auténtica) y «Made in England» (Hecho en Inglaterra).

 

UNAS PALABRAS SOBRE EL FABRICANTE

Fundada a finales del siglo XIX en Leeds por John Waddington y Wilson Barrett bajo la razón social Waddingtons Ltd, la compañía nació como un modesto taller de artes gráficas dedicado casi en exclusiva a la cartelería y programas para el sector teatral. 

El punto de inflexión llegó a comienzos de la década de 1920: gracias al aumento en la demanda de naipes desatado durante y tras la Primera Guerra Mundial, la empresa se introdujo formalmente en su fabricación en 1922, consolidándose a lo largo del siglo XX como uno de los grandes productores de naipes en el Reino Unido.

Extendió también su catálogo al terreno de los juegos de mesa, donde cosechó algunos de sus mayores éxitos comerciales, entre los que destacan la publicación original del clásico juego de deducción Cluedo, así como la adquisición de las licencias para fabricar y distribuir en el mercado británico la edición local de Monopoly.

La compañía continuó su actividad independiente hasta su adquisición por el gigante estadounidense Hasbro en 1994, cerrando una etapa dorada de más de siete décadas en la industria gráfica inglesa.

 

ICONOGRAFÍA Y DISEÑO

En esta ocasión abordaremos el análisis visual desde una perspectiva comparativa. Los lectores habituales del blog recordarán que esta no es la primera baraja de formato circular que pasa por nuestras manos: tiempo atrás examinamos la serie Ruedo de Fournier, que también contó con su respectiva versión de póker, fechada además en una época notablemente más reciente, durante la década de 1970.

Resulta fascinante comprobar cómo las dos casas resolvieron el desafío de trasladar un patrón concebido para un lienzo rectangular a uno circular. Lejos de converger en soluciones idénticas, Waddingtons y Fournier tomaron caminos conceptuales y compositivos distintos para adaptar la iconografía tradicional a la curvatura del naipe.

 

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Waddingtons opta por distribuir seis índices equidistantes suspendidos directamente sobre el fondo blanco en las cartas numerales, lo que aporta una lectura limpia y sumamente despejada.

Fournier, en cambio, se decanta por cinco índices integrados a lo largo de una orla o filete perimetral discontinuo que ciñe la circunferencia de forma uniforme en todas las cartas del mazo, confiriéndole un acabado más estructurado.

La particularidad en la baraja británica surge al examinar los ases y figuras: Waddingtons rompe el vacío del fondo e incorpora un filete concéntrico azul. Este actúa como un marco interior que delimita la zona de los índices respecto a la ilustración central, jerarquizando visualmente estas cartas frente a la sobriedad abierta de los numerales.

 

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Al pasar a las cartas numerales, la diferencia conceptual entre ambas casas se hace aún más evidente:

Waddingtons opta por una solución directa y conservadora: traslada sin cambios la disposición y orientación vertical de los palos del naipe rectangular tradicional. Si bien este esquema respeta la memoria visual del jugador, presenta un inconveniente estético en un formato circular: en cuanto la carta rota levemente en la mano —algo inevitable dada su geometría—, el conjunto pierde alineación y equilibrio.

Fournier, por el contrario, rediseñó la distribución desde cero apostando por una disposición radial de los símbolos. Este planteamiento resulta sumamente armónico y plenamente adaptado a la forma del naipe, siendo completamente indiferente a la orientación con la que se sostenga; sin embargo, rompe con las agrupaciones clásicas y penaliza un poco la identificación instantánea del número a golpe de vista, obligando al jugador a depender en mayor medida de los índices perimetrales.

 

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El tratamiento de las figuras culmina este contraste de enfoques. Ambos fabricantes coincidieron en recurrir a una composición radial con las cabezas orientadas hacia la periferia, pero la ejecución difiere de forma notable:

Waddingtons distribuye cuatro efigies dispuestas en cruz perpendicular. La casa inglesa reduce los personajes a bustos sobrios —de hombros hacia arriba—, despojándolos de manos, ropajes complejos y atributos tradicionales para favorecer una lectura limpia, contenida y despejada dentro del círculo interior.

Fournier, por su parte, dispone cinco representaciones que se corresponden con sus índices perimetrales. A diferencia de la síntesis británica, la firma vitoriana conservó los brazos, cetros, espadas y detalles indumentarios dentro de los márgenes circulares, logrando un deslumbrante efecto caleidoscópico de enorme riqueza visual y dinamismo compositivo.

 

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En última instancia, resulta difícil decantarse de forma categórica por una de las dos propuestas. Por un lado sobresale la meticulosidad de Fournier, empeñada en concebir un conjunto de impecable armonía estética y simetría circular; por otro, se impone el pragmatismo de Waddingtons, caracterizado por un esfuerzo de preservar la funcionalidad y la legibilidad tradicional del juego frente a un formato tan disruptivo. Dos visiones contrapuestas ante un mismo desafío geométrico cuyo veredicto queda, en buena medida, al criterio y sensibilidad de cada observador.

 

Picas

As de Picas Dos de Picas Tres de Picas Cuatro de Picas Cinco de Picas Seis de Picas Siete de Picas Ocho de Picas Nueve de Picas Diez de Picas Valet de Picas Dama de Picas Rey de Picas

Corazones

As de Corazones Dos de Corazones Tres de Corazones Cuatro de Corazones Cinco de Corazones Seis de Corazones Siete de Corazones Ocho de Corazones Nueve de Corazones Diez de Corazones Valet de Corazones Dama de Corazones Rey de Corazones

Tréboles

As de Tréboles Dos de Tréboles Tres de Tréboles Cuatro de Tréboles Cinco de Tréboles Seis de Tréboles Siete de Tréboles Ocho de Tréboles Nueve de Tréboles Diez de Tréboles Valet de Tréboles Dama de Tréboles Rey de Tréboles

Diamantes

As de Diamantes Dos de Diamantes Tres de Diamantes Cuatro de Diamantes Cinco de Diamantes Seis de Diamantes Siete de Diamantes Ocho de Diamantes Nueve de Diamantes Diez de Diamantes Valet de Diamantes Dama de Diamantes Rey de Diamantes

Comodines

Dorso de la Baraja Dorso de la Baraja

Dorsos

Dorso de la Baraja Dorso de la Baraja

Palo

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