PARTE II: Victoria. El día del Gallo.
Esta es la segunda parte sobre el origen de la baraja «Victoria»
localizada en el Museo Fournier. Como he indicado previamente, estas
entregas no pueden leerse de manera independiente, ya que se perdería
mucha información y contexto, por lo que se ruega al lector que las considere
como una entrada única. Para mayor comodidad, dejo a continuación el enlace a
la primera parte:
PARTE I: Victoria ¿Tango o Mariachi?
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Luego de analizar las publicaciones relevantes de la revista de
ASESCOIN de los años 1996, 1997 y 2001, podríamos deducir que la baraja
«Victoria» sería argentina y que existe otra baraja con el mismo nombre
hecha en México con dibujos distintos. Sin embargo, nos falta la pieza
clave, que es el volumen de 2006, el cual pasamos a analizar a
continuación.
ASESCOIN — N.º 34 (2006),
«Una hipótesis sobre el origen de la baraja Gallo de Clemente Jacques»: El nombre del artículo es bastante revelador por sí mismo, ya que se
mencionan dos nombres importantes que dirigirán la atención de más de un
lector directamente a México: Clemente Jacques y la baraja
Gallo. El propósito original del escrito citado era el de intentar
dilucidar si esta estaba o no basada en los diseños de Fournier. Esto
para nosotros pasa a un segundo plano, ya que en el texto se presentan pruebas
que considero casi irrefutables y que confirman de manera definitiva la
procedencia mexicana de nuestro mazo.
Se exponen varias barajas con
sus correspondientes fotos, refiriéndose a todas ellas como elaboradas por
Clemente Jacques en México, a principios del siglo XX. Están
dispuestas en orden cronológico y, entre ellas, aparece nuestro ejemplar; al
final de la lista, se sitúa la baraja Gallo. Pero eso no es todo: entre ambas
se presenta otro mazo que es, en mi opinión, la evidencia definitiva, y es un
paso intermedio, que al poner los naipes lado a lado se puede observar
perfectamente la transición evolutiva de los diseños. Y lo más
importante, el inquisitivo lector no necesita fiarse de mis palabras, ya que
paso a continuación a presentar las imágenes. En todas ellas,
de izquierda a derecha: «Victoria», el «eslabón perdido» y «Gallo».
Resulta maravilloso observar la transformación de los diseños. Los detalles son demasiado numerosos para nombrarlos todos, pero merece la pena detenerse en algunos puntos clave:
- El As de Oros: Es especialmente esclarecedor. En él vemos un paso intermedio con características tanto de la forma primigenia como de la final, destacando la presencia de las hojas de palma en los tres ejemplares.
- Las figuras y sus atuendos: Muestran un aumento progresivo de los adornos en sus ropajes; sin embargo, mantienen sus poses de manera casi constante en todos los estadios evolutivos.
- La feminización de las Sotas: Es uno de los aspectos que más llaman la atención. Se observa cómo se vuelven progresivamente más femeninas, uno de los rasgos más conocidos de la variante mexicana del patrón castellano.
- El Rey de Bastos: En la fase inicial presenta una túnica a la altura de las rodillas, característica que comparte con las versiones tempranas de los diseños clásicos de Fournier. En los ejemplares posteriores, los ropajes del rey se van alargando, aunque sin llegar hasta los tobillos como ocurre en los demás reyes y en la versión final de la casa vitoriana.
Creo que con lo que hemos dicho y enseñado quedaría más que saldado el
asunto del origen, el cual podemos certificar como
definitivamente mexicano, y que lo referido en el catálogo del
Museo Fournier se deba, posiblemente, a un error banal administrativo
que no se ha revisado. Solo quedaría un pequeño cabo suelto: la baraja
«Victoria» presentada en las publicaciones tempranas de ASESCOIN, que causó
parte de la confusión. Una vez más, la publicación de 2006 viene al rescate,
ya que previo a nuestro ejemplar presentan otro mazo que
coincide con las imágenes de aquellos primeros artículos; se trata,
efectivamente, de una copia casi exacta de los diseños de Fournier de
finales del siglo XIX que posiblemente sirvió como inspiración inicial
para lo que acabó convirtiéndose en lo que vemos hasta nuestros días en las
barajas mexicanas.
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Unas palabras sobre Clemente Jacques y la Baraja Gallo.
Clemente Jacques, oriundo de Francia, llega a México en
noviembre de 1880, donde establece una empresa de producción y
distribución de artículos varios, entre los que destacaban los comestibles
—particularmente las conservas—, así como munición de perdigones, corcho y
madera.
En este punto de su historia ya aparece el nombre
«Gallo», que se distribuye de manera pródiga en una gran variedad de
mercancías, como «Cerezas el Gallo» o «Chiles serranos extra Excelsior el Gallo».
Posteriormente, llegaron a la conclusión de que les era más
rentable fabricar las etiquetas para sus propios productos antes que
encargarlas a terceros. Esto originó su incursión en la
industria gráfica y de papelería, la cual inicialmente ofrecía
—entre otras cosas— postales, artículos de cotillón e incluso tarjetas
funerarias. Los naipes no eran una prioridad a estas alturas; de hecho,
se fabricaron en un principio como meros artículos promocionales que se
regalaban en encargos y exposiciones. Pasado un tiempo, sus cartas empezaron a
ganar popularidad y se fueron incorporando de manera definitiva a su catálogo
comercial.
Durante la primera mitad del siglo XX se desarrolló la
edad de oro de sus naipes, con una gran diversidad de diseños como
El Fénix, El Tigre, El León y, por supuesto, la
celebérrima «El Gallo». Tras la muerte de Clemente Jacques en 1940, la
empresa la heredan sus hijos, quienes continuaron con la producción de
barajas, aunque reduciendo el repertorio a los modelos más vendidos.
A
partir de 1967, la compañía cambió de manos en varias ocasiones y hoy
en día opera bajo el nombre de Pasatiempos Gallo. El mazo completo que
presento en esta entrada es un ejemplar que lleva esta denominación en varios
naipes y es el que he utilizado para la comparativa. Las cartas tienen fondo
gris y acabado mate, aparentemente sin barniz ni plastificado de
ningún tipo, y en el as de oros podemos ver las leyendas «Gallo» e
«Intrasparente».
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Por último, a manera de bonus, presento algunas cartas de otra edición de esta baraja remitidas
amablemente por el lector del blog Manel, a quien agradezco enormemente
el detalle. En el as de oros se puede apreciar la inscripción adicional
«Extra» y el fondo de los naipes es amarillo. Se trata de una
edición de gama más alta, con acabado plastificado y una cartulina de calidad
algo mayor.
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