PARTE III: La partida del Gallo. Entra el Faisán.
En esta tercera y última parte de la serie —que funciona
más bien como epílogo— analizaremos la «evolución» posterior de
la baraja Gallo llevada a cabo por otros fabricantes ante el éxito de los
diseños de Clemente Jacques. Dejo a continuación los enlaces a las dos
primeras entregas:
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Hace un tiempo analizamos en el blog el fenómeno de la baraja
Faisán, uno de los modelos de baraja española más difundidos en el mercado
mexicano. Este diseño se puede entender prácticamente como un patrón de
dominio público con dibujos muy similares a los de la «Gallo»,
en los cuales habitualmente se reemplaza a la mencionada ave de corral por un
faisán, probablemente para evitar litigios legales. Si bien las
similitudes son demasiadas para hablar simplemente de «inspiración»,
existen algunas diferencias curiosas. La que más llama mi atención es que se
efectúa una feminización aún mayor en las figuras, la cual en este caso
se extiende incluso a los caballos, cuyos jinetes parecen más bien
muchachas con bigotes postizos.
No se sabe a ciencia
cierta cuál fue el fabricante original que realizó las modificaciones
mencionadas. Lo que sí podemos asegurar es que su difusión en el ámbito
mexicano fue casi universal, ya que a día de hoy existen múltiples
productores que lo utilizan: desde mazos genéricos publicitarios hasta
ejemplares elaborados por marcas internacionales como
Cartamundi. Sin embargo, dos nombres se mencionan con mayor frecuencia al referirnos a
estas barajas: PRONACO (Productora de Naipes y Confetti S.A.) y
Productos Leo S.A.
Pues bien, hoy traigo un ejemplar de este
último fabricante con el que cerramos el círculo. Para ello, haremos una nueva
comparativa visual directa que va desde la primigenia baraja
Victoria de Clemente Jacques, pasando por la Gallo y
terminando en esta Faisán. Así obtendremos un panorama completo de lo
que bien podríamos denominar como el «Patrón Mexicano», rastreando su
historia desde sus orígenes inspirados en Fournier hasta nuestros
días.
Con estas imágenes
confirmamos la gran similitud entre Faisán y Gallo. Si acaso
podemos señalar un par de detalles más a los ya citados, es que los diseños de
los ases y las figuras presentan una leve disminución en los
detalles, especialmente aparente en el as de copas y los
ropajes de las figuras, aunque en general podríamos decir que no es
significativo. Llama también la atención que se ha mantenido la túnica
del rey de bastos, la cual le llega hasta las pantorrillas en
lugar de hasta los tobillos como en los otros palos.
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En las barajas con este patrón que analizamos en entradas previas
hicimos un estudio en mayor profundidad y, para evitar repetirme,
invito al lector que no lo haya hecho a echarles un vistazo; incluso animaría
a poner estos mazos lado a lado para apreciar las sutiles diferencias
entre las distintas versiones y fabricantes.
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Para terminar, unas palabras sobre los materiales de este ejemplar de
Productos Leo. Diría que son muy buenos, con un acabado satinado y una
cartulina flexible que ofrece un gran manejo y desliz. Curiosamente, la
calidad es mayor que la del mazo de Pasatiempos Gallo que vimos en la
parte II. Respecto a las otras propuestas con diseños «Faisán»,
la calidad de impresión se sitúa a mitad de camino entre la baraja
genérica Faisán y la de Cartamundi.
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